lunes, 29 de octubre de 2018

FISURAS DE LA TRANQUILIDAD, CIMA SENYERA, PENYA ROC

El tiempo pasa, nos hacemos mayores, nosotros, las piedras, todo. Vuelves a rutas ya hechas, repetidas con diferentes colegas y te das cuenta de ello. Para mi, una de las vías que marca el paso del tiempo esta en el corazón de Aitana, en Penya Roc, en uno de esos rincones que descubrieron para ser escalados los Edwards, familia de ingleses que desde hace muchos años devoran sin cesar fabulosas líneas de escalada de la Marina Baixa.

Fisuras de la Tranquilidad es un ícono de los Edwards. Una fisura limpia, al más puro estilo británico, clean, limpio de seguros fijos, en la que solo algunos expansivos en reuniones delatan el paso previo de escaladores, eso y que algunos agarres ya empiezan a estar bastante manoseados a pesar de ser una vía con un tránsito muy limitado. La limitación de público la marca una fisura de arranque en los L1 y 2 vertical a tope, con pies y manos justos en algunos tramos, sobre todo en los primeros metros, de escalar bien. El L3 es fácil pero tiene un tramo de tránsito de llevar cuidado. Y la fisura del L4  es de esas que o te gustan o te hacen tragar saliva desde el metro 0, 30 metros antológicos en los que el correcto manejo de fisureros y friends de todas tallas y colores se hace indispensable. Para acabar, el L5 bis (hay un L5 anecdótico para evitar roces de cuerdas) también esconde algún paso de controlar y alguna piedra de acariciar. Después viene un tramo libre para coronar la espléndida cima de la Senyera, una atalaya rocosa con unas vistas espectaculares.

Es una escalada que he repetido unas cuantas veces y que, pese a sus defectos, me parece tan buena como para volver a escalarla en un futuro no muy lejano. Hace unos días fue la última vez que la ascendí.

Una foto de ahora, del pasado 26 de octubre 2018. Mi viejo compañero de escaladas y amigo Jesús Romero, con el que llevaba mucho sin compartir cuerdas dobles, afrontando con garantías y decisión el impresionante L1 de Fisuras de la tranquilidad.


Esta tiene un poco más de tiempo, de 2015. Me la hizo mi amigo Andrés Llorens una calurosa tarde de agosto en la que sudamos y, como se puede ver en la foto, nos las gozamos con la fisura del L3

Y más tiempo aún tiene esta otra, de una fría mañana del invierno de 2005. Me la hizo otro gran amigo, Roy de Valera. Fue publicada en un artículo del que hablaré un poco más abajo

Portada de la revista en la que nos publicaron a Roy y a mí un estupendo artículo sobre Penya Roc, Desnivel nº 225, mayo 2005

Y reseñas publicadas en dicho trabajo sobre la Pared de las Fisuras (Haunted wall). En la lista, con el número 23, la Cracks of tranquility.

Obsérvese, sobre todo el que conozca la ruta, lo tacaños que eramos graduando las vías. Eso o, estabamos muy fuertes, o el grado era diferente hace 13 años, o eramos unos vacilones.... Jejeje, creo que era una combinación de todos los factores indicados!!

Todo lo anterior era, y es, parte de unas vidas muy fanáticas, más bien apasionadas, con un modo de escalar libre, de buscarse la vida en terrenos relativamente salvajes. Un estilo que un grupo de escaladores hemos intentado mantener vivo en nuestra zona, la de las paredes que rodean la Sierra de Aitana. A todos esos que han sabido buscarse la vida en terrenos indómitos dedico esta entrada!!

Saludos y buenas escaladas!!!



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